AVISO:
La información que presentamos a continuación es de contenido
delicado y no apto para menores de edad ni para personas moralmente
vulnerables a este tema.
"La
pornografía y la violencia sádica degradan la sexualidad, corroen
las relaciones humanas, explotan a las personas, especialmente
a las mujeres y a los jóvenes, socavan el matrimonio y la vida
familiar, fomentan la conducta anti-social y debilitan la fibra
social de la sociedad misma" .
Lo
que dicen los que sostienen una ideología antivida:
Los
que sostienen una ideología antivida afirman falsamente que
la mayor parte del material que es sexualmente explícito es
completamente inocuo. De hecho, dicen que si dicho material
no contiene violencia alguna contra las mujeres, es bueno para
la sociedad, debido a su carácter "catártico". En
vez de realizar actos violentos, continúan diciendo, los criminales
sexuales en potencia se dedicarían simplemente a fantasear acerca
de estos actos y por consiguiente no se sentirían tentados a
cometerlos.
¿Qué
es la pornografía?
"Que
ni siquiera se nombre entre vosotros la fornicación o cualquier
otro género de impureza y avaricia...ni palabras torpes, groseras
o tontas...Pues sabed bien que ningún fornicario o impuro o
avaro que es un idólatra tendrá parte en el Reino de Cristo
y de Dios" (Efesios 5:4-5).
Los
tribunales de Estados Unidos han presidido cientos de casos
cuya característica principal era intentar definir la pornografía.
Hombres y mujeres de letras han discutido mucho en torno a ello
sin obtener, la mayoría de las veces, un resultado permanente.
Sin embargo, una
definición de sentido común sería que la pornografía es "la
literatura de la desviación sexual". En otras palabras,
es la literatura que personas enfermas mentalmente y sexualmente
desajustadas gozan leyendo.
Los
psiquiatras han identificado alrededor de sesenta diferentes
tipos específicos de desviaciones sexuales o "parafilias",
entre las que se incluyen el sadomasoquismo, el homosexualismo,
el fetichismo, el travestismo, la pederastia, las relaciones
sexuales en grupo, la necrofilia (obsesión sexual con cadáveres)
y la bestialidad. Cada una de estas perversiones tiene sus propias
revistas, vídeos, clubes, boletines y películas. Se puede definir
este vasto material como pornográfico de distintas maneras,
por cuanto exhibe prácticas extremas que son inusualmente violentas
y/o eróticas.
La
pornografía constituye, en Estados Unidos, una industria cuyos
ingresos alcanzan los $20 millones anuales y que publica más
de 200.000 números de las 800 revistas más populares de pornografía
"leve" y fuerte que se venden cada año.
El
retorno del paganismo antiguo: Un Lupercal Permanente
"La
pornografía es el control de hombres sobre mujeres" y "la
propaganda de violencia contra las mujeres"
Hace
miles de años los romanos disipaban sus bajos impulsos de realizar
actividades depravadas en un solo día feriado que se llamaba
Lupercal. En ese día, todos, incluyendo los líderes más respetados,
se entregaban a actividades que estaban prohibidas el resto
del año: violaciones sexuales, adulterio, homosexualismo, bestialidad,
pederastia y cualquier otra perversión sexual que se les ocurriese.
No había ninguna pena social o legal durante ese día, sin importar
cuán violenta o depravada fuese la conducta.
Actualmente,
en Estados Unidos hay un Lupercal permanente. Ninguna
otra sociedad o época se puede "vanagloriar" de tantos
asesinos sexuales en serie, robos, violaciones, divorcios o
sobredosis de drogas que Estados Unidos. Tanto este país como
esta época están saturados de inmundicia. No hay protección
alguna para el inocente y el indefenso. Se desprecia y se ridiculiza
hasta la santidad de la vida humana. El arma más poderosa del
movimiento antivida contra los valores morales es la propaganda
sexual por medio de la pornografía "leve" y la pornografía
fuerte. Si una sociedad está saturada de la exhibición de actos
depravados, estos actos ya no serán vistos como inmorales o
fuera de lo normal.
A
la luz de la palabra de Dios, la pornografía es un pecado mortal,
del cual Dios manda a los hombres a que se arrepientan, pues
está escrito, que
ni los fornicarios, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni
los que se echan con varones, ni los lascivos, ni los concupiscentes,
heredarán el reino de Dios.
Gálatas 5: 16- 21.